lunes, 2 de mayo de 2011

Publicidad y ¿arquetipos?

Por Horacio Marchand




Imagen: http://www.flickr.com/photos/doblejstudio/4202725994/

Colección: doblejstudio

Captura: abril 12 de 2011



...y si pensáramos que así como las civilizaciones antiguas se representaban através de un tótem, en la actualidad esa función integradora la cumplen las marcas... ¿qué pasaría? En este artículo Horacio Marchand nos habla del mercadeo de arquetipos... una mezcla novedosa (y peligrosa, tal vez).



Ese vacío que a veces se siente, esa necesidad de saber qué somos y a qué le tiramos, se refleja en la Teoría de los Arquetipos. Carl Jung, discípulo emancipado de Freud, le llamó así a todas las cosas, símbolos, ideas, que tienen un carácter universal y que independientemente de la cultura o el tiempo, están arraigados en el psique colectivo del ser humano.

La mitología, historias y leyendas; y en términos más modernos las películas, canciones y revistas, reflejan que los humanos tenemos todo en común, y compartimos la misma “frecuencia” de vida.

Independientemente de la cultura y el contexto, los individuos somos propensos a tener el mismo tipo de debilidades y temores, y a aspirar a cosas muy parecidas.

En términos más prácticos, los jóvenes de Taiwán se visten y se divierten de la misma forma que los jóvenes de Florencia o Guadalajara; los centros comerciales del mundo, con sus peculiaridades étnicas, siguen los mismos procesos de compra-venta y negociación; y las mujeres pudientes, hasta las musulmanas debajo de sus túnicas, visten las mismas marcas y cosméticos.

Hay muy poco nuevo bajo el sol.

¿Y el marketing?

El marketing viene al caso porque las marcas más exitosas del planeta están apalancadas sobre algún arquetipo. Este hecho puede ser resultado de una buena estrategia de marca, o bien de una casualidad combinada con algo de intuición.

Planeadas o por accidente, las buenas marcas son consistentes, tienen un significado y le proporcionan un sentido al consumidor.

Veamos algunos de los arquetipos y ejemplos (clasificación basada en teorías de Freud, Jung, Margaret & Pearson).

Inocente
Este arquetipo desea experimentar el paraíso y su meta es ser feliz.

El arquetipo inocente provee una buena identidad para marcas asociadas con grandeza, moralidad, simplicidad, nostalgia; o tienen funciones relacionadas con la limpieza, la salud.

McDonald’s es bastante consistente con el arquetipo del Inocente y la famosa Cajita Feliz, el payaso institucional y la sección de juegos refuerzan esta idea. De este concepto se colgaron otras cadenas de comida rápida empezando por el acérrimo Burger King.

Explorador
Su deseo principal es la libertad de encontrarse a sí mismo a través de la exploración del mundo. Su meta es experimentar una vida mejor, más auténtica y satisfactoria. Tiene un compromiso para ser honesto con él mismo y a no sacrificar su alma o subordinarla a otros.

El arquetipo explorador es bueno para productos que ayuden a las personas a sentirse libres o pioneros.

Las camionetas SUV tipo Cherokee, Pathfinder, Explorer apelan al arquetipo Explorador. Los anuncios, slogans y el manejo en comunicación claramente activan y se dirigen a la parte exploradora de los individuos.

Sabio
Su deseo principal es descubrir la verdad. Su meta es usar su inteligencia y análisis para entender el mundo.

Este arquetipo es apropiado si la marca provee expertise o información a sus clientes y los motiva a pensar.

El ITAM, el ITESM, la EGADE, el IPADE se montan sobre este arquetipo, así como firmas de consultoría tipo McKinsey, Arthur Andersen, Bain Consulting.

Héroe
Su deseo es demostrar por medio de coraje y acciones difíciles que uno vale. Su meta es ejercer dominio y superioridad de tal manera que mejore el mundo.

Esta identidad conviene para inventos o innovaciones que tienen impacto en el mundo. Aquí pueden encajar los laboratorios de medicinas, con curas para la depresión, el cáncer, el Sida, la artritis, el Viagra etc.; así como los avances en tecnología por compañías como Lucent, Nortel, Intel, o la plataforma Linux.

Forajido
Su deseo principal es una venganza o una revolución. Su meta es destruir y reinventar lo que no funciona.

El arquetipo del forajido define a los productos cuya función es destruir algo (como en los juegos de video) o si son auténticamente revolucionarios.

El caso de Vicente Fox puede ser interesante a la luz de los arquetipos del Héroe y el Forajido. Además de montar su movimiento sobre el cambio, la esperanza y el hartazgo, en ocasiones lucía como Héroe hablando del “equipo de cien millones de mexicanos, que juntos, a ver quién nos para”, y en otras luciendo como Forajido, donde le daba duro al sistema, lideraba una revolución civil y prometía destruir un esquema anacrónico.

Amante
Su deseo principal es la intimidad y experimentar placer sensual. Su meta gira alrededor de las relaciones con la gente, el trabajo, las experiencias.

Este arquetipo es propio para las marcas que ayudan a la gente a encontrar el amor y la amistad, y sobre todo a exaltar el sentimiento de pertenencia.

Nadie ha explotado esto mejor que las compañías de artículos de belleza como Revlon, L’Oreal, Victoria’s Secret, y las tiendas como Palacio de Hierro y Tiffany’s.

Conviene tomar en cuenta el manejo de arquetipos a la hora de definir el significado de una marca. En el anhelo y ejercicio de encontrarle sentido a la vida, la persona aspira a encontrarle algún significado a las marcas que incorpora a su vida diaria. El Marketing por Arquetipos se apunta como la siguiente fase en comunicación integral.




Original de Horacio Marchand tomado de: http://www.gestiopolis.com/Canales4/mkt/arquetipos.htm.
Consulta: 1º de mayo.

Consumo, Comunicación: Cultura

Por Carlos Andrés Arango




Fotógrafo: Erprofe
Marzo 12 de 2011



Tradicionalmente, la mirada sobre el consumo estuvo marcada por las tendencias de crítica marxista, según las cuales el consumismo es una prueba de la alienación que el poder económico realiza sobre el individuo. Este enfoque, representado principalmente por la Escuela Crítica, mantuvo un juicio permanente sobre la manera en que el poder enajenaba a las masas para perpetuarse. Así mismo, señaló que los medios de comunicación promueven unos ideales de vida, en realidad inalcanzables para el individuo promedio, para desviar la atención sobre la manera en que esta fuerza económica se perpetuaba en el poder.

De otro lado, los estudios críticos mostraron que la capacidad de compra de un individuo era la que decidía su lugar en el entorno social, por lo cual la publicidad basaba su argumentación en los ideales de vida que cada persona debería alcanzar. Sin embargo, mientras la publicidad mostraba como posible (o como imposición) el ascenso económico-social, la realidad económica, entendida desde la pregunta por quiénes poseen los medios de producción, mostraba que el ascenso era imposible. La brecha entre los ricos y los pobres aumentaba, como según Marx había aumentado históricamente, y la conciencia de la imposibilidad de llegar a lo alto de la escala social habría de traducirse en otros males sociales propios de la injusticia y la inequidad social. Es así como las vías de atajo a la elite fueron apareciendo. En Estados Unidos y Europa, la más famosa vía fue la mafia. A través de ella, individuos provenientes de las clases bajas de la economía, y marginales del ámbito social, tenían la posibilidad de ascender en búsqueda de poder y reconocimiento público.

Actualmente, sin embargo, los estudios sobre el consumo han abierto sus perspectivas para reconocer que en las decisiones de compra está buena parte de la manera como actualmente se vive la subjetividad, es decir, la manera como los sujetos llegan a ser lo que son. En ello hay insumos epistémicos y conceptuales de la Escuela Crítica, pero también de los estudios culturales, los cuales han sabido demostrar que la cultura está hecha de significados, y que sería imposible pensarla dejando a un lado a la publicidad, el diseño (gráfico, de modas, e industrial), la arquitectura, e incluso los más “vulgares” contenidos de la cultura de masas. De esta manera puede verse cómo desde el centro epistemológico y crítico más fuerte de la Escuela Crítica, fueron derivando enfoques en la investigación que han alimentado una mirada menos radical frente al consumo, en un intento de dialectizar la crítica radical con la mirada culturológica que comprende las marcas, los logos, las canciones populares, la novela rosa, las revistas de farándula, y los shows de televisión –por mencionar sólo algunos de sus productos- como constituyentes de la cultura.

De manera insistente se ha señalado que hoy ninguna expresión humana está por fuera de las lógicas del consumo. Desde las decisiones más trascendentes hasta las más cotidianas, el consumo atraviesa a lo largo y a lo ancho el modo en que cada individuo es lo que es: las decisiones políticas, educativas y profesionales, de ocio, de relación afectiva, están codificadas a manera de decisiones de compra. Esta mirada requiere comprender que frente a los mensajes provenientes de los medios masivos, la audiencia no está pasiva; entre la información que llega y las interpretaciones que produce, median sus actitudes frente a la vida, y los componentes de la familia y la cultura. En esa última mirada, vale decir que los estudios latinoamericanos son uno de los más fuertes pilares de producción intelectual; son el aporte de esta parte del mundo a la teoría de la comunicación: comprender que entre los mensajes de la televisión y la audiencia median sus imaginarios sobre el mundo, sus formas de bailar, comer, seducir, trabajar…